departamentodeltesorousaLa Lista Clinton fue creada a través de una orden ejecutiva del gobierno del presidente Bill Clinton en el año 1995. Actualmente, esta lista está constituida por más de 400 páginas dentro de las que se encuentran incluidos bancos, equipos de fútbol, droguerías (farmacias), restaurantes, fundaciones y barcos contenedores.

 Aquellas personas o entidades que lleven a cabo negocios con los individuos o las empresas incluidos en la lista Clinton pueden afrontar penas de hasta 30 años de prisión y multas superiores a los 5 millones de dólares para personas naturales y hasta 10 millones de dólares para personas jurídicas.

 Para el gobierno estadounidense, la Lista Clinton representa una valiosa herramienta debido a que ha forzado, de manera exitosa, la entrega de activos de muchos narcotraficantes e incluso a que ellos mismos se entreguen a modo de evitar sus familias o sus negocios se vean perjudicados.

 En el año 1999, fue la “Ley Kingpin”, con la cual el gobierno de los Estados Unidos incrementó sus esfuerzos en la lucha antidrogas, señalando como objetivo a los principales narcotraficantes del mundo.

 No obstante, muchos críticos señalan que el ingreso a la Lista Clinton es caprichoso y arbitrario, ya que no existe un proceso debido y que es la persona incluida en esta lista quien debe probar que las actividades que realiza no son ilegales.

 Un ex agente de la Dirección Antidrogas estadounidense (DEA) declararía:

“Por mucho que esté de acuerdo con la OFAC, considero que las únicas personas que deben ingresar a la lista son las que ya hayan sido acusadas…. (La lista Clinton) está fuera de control. Es casi una vergüenza para los Estados Unidos que hayamos creado un sistema cuyas decisiones no puedan ser impugnadas. El ingreso arbitrario y caprichoso de las personas a la lista es una vergüenza para los Estados Unidos. Si fuera justo y balanceado, tendríamos alguna mínima definición que no estuviera basada en acusaciones, folclore, rumores y leyendas”.

 Es así como la Lista Clinton, aunque ha coadyuvado en la captura de importantes capos de la droga, también ha perjudicado a personas y empresas que nada tienen qué ver con estos delitos, por lo que, al día de hoy, la Lista Clinton representa un instrumento legal de sumo cuidado.